Páginas vistas en total

Follow by Email

domingo, 4 de diciembre de 2011

''¡Qué mejor oficio que el de ser hombre sobre la tierra!'' Gorki


Me digo a mí misma, y te lo digo también a ti, porque lo que yo tengo también lo tienes tú. Cada cosa que me hace ser humana, cada pensamiento perdido en los últimos minutos, es también tuyo. Mis brazos pesan, al igual que los tuyos, por heridas que tardan en sanar. Mi alma no hace más que vagar por herrumbrosas verjas que separan a los hombres, porque solo en la muerte somos iguales a ojos de los más grandes males. Me tumbo en la tierra pensando en cómo podrá crecer la hierba si la tierra es estéril. El viento trae consigo la esperanza de la humanidad, tan volátil como los granos de arena que se posan sobre los párpados castigados y llenos de hastío. Los grandes hombres no se dejan llevar por grandes fortunas, ni por latifundios sin cultivar. Nuestro aliento es puro, no dejaremos de observar. Que se callen ahora los credos, porque la humanidad ha elegido otro camino y no conoce más guía que la elegida por los grandes hombres.



 Hablad todos sin restricción pero no al mismo tiempo. Ofreced vuestros oídos y  vuestro desaliento, porque solo en la muerte somos iguales. Tú que ansías al  mismo tiempo el bien y el mal, la fortuna y la gloria, la grandilocuencia y la sencillez de palabra. Tú que imitas ser autor de causas nobles pero sacrificas tu propia condición humana a cambio de estar en boca de otros cuantos como tú. Yo creo en la salvación de tu alma, tú debes creer también, teniendo en cuenta que nadie merece ser humillado ante ti. Oh, Libertad, ¡cuántos crímenes se cometen en tu nombre! La humanidad ha conocido a muchos como tú, pero no superáis en número a las esperanzas de todo gran hombre. Mereces ser humillado por ti mismo, caer estrepitosamente sobre la tierra maltratada y esperar hasta que la hiedra de rocas cercanas te haga pensar en lo que significa ser humano. No retozarás sobre la hierba como los hijos del campesinado, alegres por la belleza que les brinda la naturaleza.
La hiedra pondrá freno a tu garganta y no habrá más discursos sobre el altar de tierra infértil. La humanidad está harta de costumbres que dominan la inteligencia creativa, no quiere escuchar discursos llenos de fanáticos barroquismos, sólo quiere la calma, el arrullo provocado por  los grandes hombres que no merecen ser acallados.



Valentina Gutsul

No hay comentarios:

Publicar un comentario